Otras Oraciones

Bendición de los Arcángeles

(de la liturgia hebrea)
(Con el brazo extendido primero a la derecha, luego a la izquierda y así sucesivamente según lo indique)

 

A mi derecha Miguel,
A mi izquierda Gabriel,
Delante de mí Uriel,
Detrás de mí Rafael
Y sobre mi cabeza
La Gloria del Señor.

 

La Gran Invocación

Desde el punto de Luz en la Mente de Dios
Que afluya luz a las mentes de los hombres
Que la Luz descienda a la Tierra.
Desde el punto de Amor en el Corazón de Dios
Que afluya amor a los corazones de los hombres
Que Cristo retorne a la Tierra.
Desde el centro donde la Voluntad de Dios es conocida
Que el propósito guíe a las pequeñas voluntades de los hombres
El propósito que los Maestros conocen y sirven.
Desde el centro que llamamos la raza de los hombres
Que se realice el Plan de Amor y de Luz
Y selle la puerta donde se halla el mal.
Que la Luz, el Amor y el Poder restablezcan el Plan en la Tierra.
La Gran Invocación es un mantra o rezo, que la escritora y esoterista teosófica inglesa Alice Bailey afirmó haber recibido del Maestro Ascendido Djwal Khul para ser entregado a la humanidad para acelerar el desarrollo evolutivo humano. El rezo fue entregado en abril de 1945. Ha sido traducido a más de 75 idiomas.

 

 

Oración de Mahatma Gandhi

 

Señor...
Ayúdame a decir la verdad delante de los fuertes
y a no decir mentiras para ganarme el aplauso de los débiles.

Si me das fortuna, no me quites la razón.
Si me das éxito, no me quites la humildad.
Si me das humildad, no me quites la dignidad.

Ayúdame siempre a ver la otra cara de la medalla,
no me dejes inculpar de traición
a los demás por no pensar igual que yo.

Enséñame a querer a la gente como a mí mismo
y a no juzgarme como a los demás.
No me dejes caer en el orgullo si triunfo,
ni en la desesperación si fracaso.

Más bien recuérdame que el fracaso
es la experiencia que precede al triunfo.
Enséñame que perdonar es un signo de grandeza
y que la venganza es una señal de bajeza.

Si me quitas el éxito,
déjame fuerzas para aprender del fracaso.
Si yo ofendiera a la gente,
dame valor para disculparme
y si la gente me ofende,
dame valor para perdonar.

¡Señor...si yo me olvido de tí,
nunca te olvides de mí!