Mensaje para los Nuevos Arcanos (corte XVIII)
February 24th, 2010 by
Patricia y Gustavo

Chacabuco, Argentina, 18 de febrero de 2010.
Pues qué correcto es que se hayan unido aquí hoy en el centro energético de esta tierra para recurrir a entregarse al Cielo.
Qué bueno es, hijos. Hace mucho que nos conocemos. Estas tierras no son cualquiera y ustedes lo saben. En los comienzos de los siglos de antaño de la Tierra una enorme masa energética de seres habitaron las ciudades dentro de la Tierra y vinieron hacia estos sectores. Así, el origen de Argentina, que incluía a Argentina, Brasil y Uruguay, que hoy se han dividido en límites, pero adentro de la Tierra siguen unidos y continúan con su energía.
Es así que en Córdoba existen ciudades intraterrenas, también las hay en Uruguay y Mendoza. Pues también hay una ciudad muy inmensa que engloba las ciudades de Chacabuco hasta Tandil y se llama Áurea. Es una ciudad maravillosa de seres iluminados en la que trabajan los de adentro con los de afuera en contacto y comunión, siempre para saludar y salvar a la Tierra.
Es así que en los orígenes de la Tierra han unido uno y otro lado con seres representantes de la Quinta Esencia. Es así que las abejas que hoy transitan por estas tierras son elevadas en vibración y saludables en energía. Es así que cuando estas abejas vienen y van, entre la tierra de adentro y la tierra de afuera, que ustedes habitan, la miel que de aquí se consume es altamente saludable, energética, milagrosa y sanadora.
Es así que deberían volver a sus orígenes y volver a entender lo que dicho alimento significa para poder curar sus seres. No es casual haber elegido una de estas tierras para dar comienzo a tan enorme tarea alquímica. Es así que cada uno de ustedes hace siglos y siglos ha venido trabajando con la energía de adentro y la energía de afuera, y todos ustedes saben que son más de lo que pueden ver y están para más de lo que pueden entender, y que están aquí desde hace más de lo que recuerdan.
Simplemente el amor los puede guiar. Estén tranquilos, escuchen a sus corazones, mantengan las mentes en alto mirando al Cielo y sintiendo debajo de sus pies.
Es correcto haber elegido. Es correcto estar donde están.
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El pilar central de la medicina tibetana es el concepto de fuerza vital. Se cree que la energía de la vida universal, o inteligencia divina, impregna el cuerpo y le da vida; sin ella el cuerpo no es más que una mera concha o cadáver. Cuanta más fuerza vital fluya internamente, más vivos nos sentiremos. En China a esta energía se la denomina Chi, mientras que en INIA se llama Prana. Los antiguos griegos la conocían con el nombre de pneuma y para los tibetanos es tsog-lung. Este concep´to también cuenta con una definición específica en otras noventa y cinco culturas de todo el mundo.
“¿Qué tipo de sentencia (me pregunté) construirá una mente absoluta? Consideré que aun en los lenguajes humanos no hay proposición que no implique el universo entero; decir el tigre es decir los tigres que lo engendraron, los ciervos y tortugas que devoró, el pasto de que se alimentaron los ciervos, la tierra que fue madre del pasto, el cielo que dio luz a la tierra. Consideré que en el lenguaje de un dios toda palabra enunciaría esa infinita concatenación de los hechos, y no de un modo implícito, sino explícito, y no de un modo progresivo, sino inmediato. Con el tiempo, la noción de una sentencia divina parecióme pueril o blasfematoria. Un dios, reflexioné, sólo debe decir una palabra, y en esa palabra la plenitud. Ninguna voz articulada por él puede ser inferior al universo o menos que la suma del tiempo. Sombras o simulacros de esa voz que equivale a un lenguaje y a cuanto puede comprender un lenguaje son las ambiciosas y pobres voces humanas, todo, mundo, universo”.
No sé si alguna vez se habrá preguntado cómo debería ser un espíritu bien formado. ¿Debería ser simplemente alguien capaz de retener lo que lee y tiene una correcta memorización? Esto es algo que un cerebro electrónico hace maravillosamente bien. Al igual que el cerebro humano, soluciona a velocidades sorprendentes cualquier cálculo que se le plantee. ¿Es un espíritu bien formado el que repite como un gramófono todo lo que le hemos inculcado? Pues así se nos educa ¿no es cierto? Los alumnos aprenden hechos, fechas, para poder repetirlas una vez al año cuando llegan los exámenes. ¿Se puede decir que es esn esto en loq eu consiste la cultura de un espíritu bien formado? Si el niño siente que sealmente se ocupan de él, que se le cuida adecuadamente, que se le proporciona tranquilidad, entonces respeta y escucha a sus mayores porque tiene una completa confianza en ellos. Está en paz con lo que se le dice. Por ello, hay que abrirle las puertas que le hagan perder el miedo.
Este año comenzaremos un experimento, que si sale bien, quedará incorporado al blog El Umbral. Consiste en enviar por los medios normales (mail a
Hay que ofrecer al niño la oportunidad de desarrollarse en el bien para que pueda establecer una perfecta armonía en sus relaciones con la gente, con las cosas, con las ideas y con la vida en su totalidad. Vivir es relacionarse. No puede existir una buena relación con algo si no se tiene un sentido de la belleza, una respuesta sensible a la naturaleza, a la música, al arte, un sentido estético altamente desarrollado. –Me parece bastante evidente que la educación que se da a los estudiantes y que orienta su desarrollo en la competitividad, es altamente destructiva. No sé hasta que punto somos concientes del contenido de esta verdad, pero ¿cómo debería ser una educación justa? Creo que ha quedado claro que el modelo que seguimos actualmente y al que denominamos educación, es decir, el conformismo con la sociedad, es tremendamente destructivo. Al basar sus actividades en la ambición es extremadamente frustrante. Cultura, tanto en Oriente como en Occidente, es todo lo que hemos considerado hasta ahora como desarrollo dentro de este proceso. Sin embargo, tal como se la presenta, la cultura es una invitación inevitable al sufrimiento. Es esencial ser conciente de esta verdad.
Recibido el 17 de enero de 2010.
3 veces A, 5 de diciembre de 2009